Por fin, comienzan algunos medios de comunicación a hacer autocrítica publicando algunas de las conclusiones de un estudio del Instituto de la Mujer en el que se destaca que la televisión no escapa al sexismo.
En las series de televisión, las mujeres suelen interpretar papeles en los que dominan las relaciones personales y sentimentales, mientras que en las historias sobre cuestiones sociales y laborales tienen presencia más destacada los hombres.
El estudio subraya de forma general que existe un reforzamiento de las desigualdades entre hombres y mujeres a la hora de asignar las tramas. Las historias en la que priman los sentimientos, las relaciones personales y las sentimentales suelen estar protagonizadas por ellas, mientras que la presencia masculina tiene mayor protagonismo en tramas sociales y laborales. Sobre los modelos que se definen, el perfil de los hombres suele tener trazos más positivos, de «hombre infalible», mientras que la mujer «no puede ser perfecta en todo y si tiene éxito laboral es porque es demasiado ambiciosa».
Ahora esperemos que tengan en cuenta alguna de estas conclusiones y comiencen a realizar una programación más acordes con valores igualitarios y que reproduzcan modelos alternativas de convivencia en nuestra sociedad.
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