3.6.07

EL CORREO - Muere apuñalada en Vitoria la sexta mujer víctima de violencia machista en seis días

TRAGEDIA. Familiares y vecinos de la fallecida presencian en estado de shock el traslado del cadáver. / IGOR AIZPURU
El presunto homicida se entregó dos horas después de asesinar a su esposa, de 35 años, en Vitoria

M. JOSÉ CARRERO / B. CORRAL m.j.carrero@diario-elcorreo.com/VITORIA

Asun Villalba tenía miedo. Miedo de su marido, Víctor Manuel Martín, conocido como 'El Vicky'. Le temía tanto que, en diciembre pasado, recurrió desesperada al juzgado en busca de medidas de protección. Pero le fueron denegadas, según la Ertzaintza. Ayer, el cuerpo de Asun yacía en un charco de sangre en el portal de su casa, en el barrio de Sansomendi de Vitoria. 'El Vicky', de 42 años, acababa de asestarle varias puñaladas mortales. No había nadie más en el domicilio. Desde hacía tiempo, Izaskun, la única hija de la pareja, de 19 años, vivía con la abuela materna.

El asesinato de esta vitoriana de 35 años pone fin a una larga historia de maltrato larvada en el interior del domicilio situado en el bajo A del número 36 de la calle Antonio Machado. Tantos han sido los golpes y bofetadas, denunciados en varias ocasiones a la Policía, que ya habían trascendido al micromundo de Sansomendi, el barrio de la capital alavesa donde más vida discurre de puertas afuera.

La escena se repitió en su casa, a la una y media del mediodía. Como otras veces, 'El Vicky' la emprendió a puñetazos con su mujer, a la que había conocido cuando era casi una niña. A continuación, cogió un cuchillo y le asestó la primera puñalada. Luego, otra y otra. «Fueron varias», confirmaron a EL CORREO fuentes próximas a la investigación.

Asun pidió ayuda, mientras trataba de huir de su agresor. Pero no le dio tiempo. Cuando logró alcanzar la puerta, su vida se iba ya a borbotones. «Me muero», acertó a decir a la vecina del primer piso que acudió en su auxilio al oír sus gritos. No sirvió de nada. Alguna de las cuchilladas había afectado a órganos vitales y Asun se desplomó delante de la puerta de su casa. Cuando los médicos acudieron al lugar, sólo pudieron certificar el fallecimiento de la sexta víctima mortal de la violencia machista en España en sólo seis días. La número 30 en lo que va de año.

El arma, en Ali
El presunto homicida aprovechó el revuelo que se formó alrededor de la víctima para darse a la fuga, por lo que varias dotaciones de la Ertzaintza iniciaron su búsqueda. Pero a eso de las tres de la tarde, 'El Vicky' se entregó en una comisaría de la Policía vasca. Después, los agentes localizaron el arma supuestamente utilizada en la mortal agresión en unas obras en Ali.

La muerte de Asun conmocionó a Sansomendi. Un barrio humilde, levantado a finales de los setenta con el fin de alojar e integrar a la población gitana en la ciudad. Su vecindario se arremolinó alrededor del lugar del crimen, un portal protegido por un cordón policial durante más de seis horas. Muy cerca, su hija, su tía, un hermano y otros familiares y amigos aguardaban en estado de shock a que el juez ordenara el levantamiento del cadáver. No ocurrió hasta las siete en punto de la tarde.
El cuerpo sin vida fue conducido al Instituto Anatómico Forense, donde le será practicada la autopsia mañana, justo el día en el que Asun estaba decidida a emprender una nueva etapa en su vida. Según comentaron varias vecinas, iba a empezar a colaborar en una asociación. «Estaba todo el día en casa y tenía que salir para superar una depresión. Antes trabajó en una empresa con productos tóxicos y tenía una invalidez porque las sustancias le habían afectado los pulmones», detallaron los allegados.
«Un tipo solitario»
Los vecinos, que no pudieron entrar a sus casas hasta las ocho de la tarde, no dejaban ayer de llorar a una mujer muy querida. «Era encantadora. No pasaba un niño a su lado sin que le hiciera una carantoña y siempre estaba dispuesta a llevar las bolsas a las ancianas».

Para 'El Vicky', gruista de profesión, no hubo ni una palabra amable. Todo lo contrario. «Es un tipo muy solitario y consumidor de drogas que ha estado detenido por dar una paliza a una chica de este barrio», comentó un grupo de residentes. La Ertzaintza, no obstante, declinó confirmar estos extremos.
Ante este nuevo crimen, la asociación Clara Campoamor anunció ayer su intención de personarse como acusación particular en el caso. Su presidenta, Blanca Estrella Ruiz, denunció que se están produciendo «errores mortales» con las medidas de protección que se solicitan y son denegadas. Y es que, como en muchos casos de violencia de género, el asesinato de Asun no ha sido una sorpresa, sino la crónica de una muerte anunciada.

DESCONSUELO. Por la izquierda, el cuñado, el hermano, un amigo y la tía de Asun. En el centro, la joven Laura Alamillo llora a la mujer que le cuidó de niña. / IGOR AIZPURU

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